LEISHMANIOSIS

 

 

La Leishmaniasis Canina es una enfermedad parasitaria grave producida por un parásito denominado Leishmania. Se transmite a través de la picadura de un mosquito. En España, la región más afectada es la cuenca mediterránea, aunque ya se considera endémica en toda la península.

 

SÍNTOMAS DE LA LEISHMANIOSIS EN PERROS

 

Algunos perros pueden no mostrar síntomas durante un tiempo, dependiendo de su sistema inmunitario, pudiendo variar semanas o incluso meses. Los perros afectados que ya empiecen a mostrar síntomas pueden presentar:

 

  • Insuficiencia renal (hace más pis y bebe más agua)
  • Anorexia y/o pérdida de peso
  • Crecimiento anormal de las uñas y problemas dermatológicos
  • Anemia, apatía, debilidad…
  • Artritis, atrofia muscular, cojeras
  • Heridas que no cicatrizan
  • Hemorragias nasales
  • Inflamación de ganglios linfáticos, hígado y bazo
  • Lesiones oculares

 

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIASIS EN PERROS

 

El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas o análisis de sangre.

 

La leishmaniasis canina tiene tratamiento, que será más eficaz cuanto más precozmente se diagnostique. Cuanto antes se detecte y se ponga tratamiento, menos avanzará la enfermedad. Una detección tardía puede provocar que los parásitos lleguen a atacar los órganos vitales del animal,  pudiendo incluso causar su muerte.

 

 

Hay que tener en cuenta que la leishmaniasis canina es una infección que hoy por hoy no tiene cura, pero un correcto tratamiento a tiempo puede alargar y mejorar la calidad de vida de nuestra mascota, llegando incluso a no percibir su enfermedad. Eso sí, es muy importante no olvidar nunca que la leishmaniasis en perros es una enfermedad crónica y por lo tanto hay que estar alerta a posibles recaídas.

 

 

 


TORMENTAS, PETARDOS Y COHETES

   

 

Son situaciones particularmente incómodas para nuestras mascotas, muchos de ellos son muy sensibles a los ruidos fuertes. Adaptarse a estas situaciones puede ser difícil para ellos.

 

El miedo a las tormentas, los petardos o los fuegos artificiales nunca mejora por si solo. Tiende a empeorar con el tiempo y puede generar otros miedos y otras alteraciones de comportamiento.

 

 

En general la terapia del comportamiento funciona bien en este tipo de miedos asociados a los ruidos fuertes. Cuanto antes intente solucionarlo, más posibilidades de éxito tendrá.  

 

 Proporcionele un lugar donde esconderse (puerta abierta de un armario, el aseo...) los animales se esconden de forma natural cuando se asustan; prepárenles un lugar donde se encuentren seguros. Intente mitigar los sonidos de truenos o cohetes, cierre las persianas y cortinas, encienda el televisor o la radio para paliar esos ruidos fuertes.

 

 

Tenga el animal sin salir de casa, solo para sus necesidades, intente pasear a su perro antes de que anochezca. A veces, no es bueno el mimo en exceso. Puede ser difícil para usted, pero si dependen de su presencia cuando sientan miedo, no aprenderán a quedarse solos ni a afrontar estas situaciones.

 

 

Mantenga la calma, la mayoría de las mascotas son capaces de percibir las emociones de sus propietarios y esto les suele alterar más. Déjeles solos durantes estas situaciones y ofrézcales su apoyo cuando hayan acabado las mismas. No se enfade aunque el comportamiento de su mascota sea molesto, es el miedo el que le mueve a portarse así. No trate de sacarles de sus escondites, esto aumentaría su malestar e incluso, puede generar una actitud agresiva.

 

 

Si pese a todo esto, el animal sigue sufriendo con los ruidos fuertes se puede recurrir a ciertos fármacos que les ayudan a disminuir la ansiedad y el miedo, siempre bajo la supervisión y receta de un veterinario.

 

 

 


 

NUEVAS PAUTAS DE VACUNACIÓN RECOMENDADAS POR LA WSAVA (Asociación mundial de veterinarios de pequeños animales)

 

Las nuevas pautas de vacunación indicadas en la nueva normativa de la WSAVA de 2014, modifican los calendarios vacunales anteriores. Se ha comprobado que hay aproximadamente un 10% de cachorros que con las pautas que se recomendaban antes no tenían el nivel de anticuerpos suficientes para protegerles frente a las enfermedades infecciosas. 

Según estas nuevas pautas, debemos vacunar a los cachorros:

 

PERRO

  • A las 8 semanas, 1ª dosis de tetravalente (moquillo, hepatitis, parvovirosis y leptospirosis)
  • A las 12 semanas, 2ª dosis de tetravalente
  • A las 16 semanas, nunca antes, la vacuna trivalente (moquillo, hepatitis y parvovirosis)
  • A las 24 semanas la vacuna antirrábica
  • A las 26 ó 52 semanas, refuerzo de la tetravalente. Esto dependerá de la raza y del estado inmunológico del perro.

 

GATO

  • A las 8 semanas, 1ª dosis de tetravalente (rinotraqueítis, calicivirus, panleucopenia y leucemia)
  • A las 12 semanas, 2ª dosis de tetravalente
  • A las 16 semanas, nunca antes, la vacuna trivalente (rinotraqueítis, calicivierus y panleucopenia)
  • A las 24 semanas la vacuna antirrábica
  • A las 52 semanas refuerzo de tetravalente